Every single night’s alright. Every single night’s a fight. And every single fight’s alright with my brain.
Hoy me di cuenta de que “cerrarse a ciertas cosas por salud mental” es, en realidad, algo poco saludable y que la calma y el control pasan por saber enfrentarse a ellas, quizás no de la misma manera como se hizo en el pasado, siendo consciente de dónde estuvieron los errores.
*
Saber que mañana no iré a la oficina -al menos no durante la primera mitad del día- me libera del apuro de meterme a mi cama ya mismo para dormirme porque debo despertar temprano. Ello, a pesar de que, en realidad, igual debo despertarme temprano y, de hecho, un poquito más que el resto de días. Con todo, y también a pesar de que muy aparte de eso ya me estoy cagando de sueño, vengo a insistir con la idea anterior. Y con lo nuevo de Fiona. Ya tengo su nuevo disco (gracias de nuevo, Clau) y ya empecé a enamorarme de un par más de canciones contenidas en él, pero por ahora estoy viviendo plenamente el romance con esta canción.
No sé muy bien cómo hacer, ni por dónde empezar (a insistir con la nueva idea, y a que mis acciones sean coherentes a ella), pero con el paso de los días iré descubriéndolo. Ya no negaré las sonrisas. Tampoco el miedo. Ni esas pequeñitas alegrías que fueron apareciendo. Ahí están. Y ya. Me basta con saberlo, con haberlas vivido.